Motivos para perder la custodia de un hijo

En el proceso judicial donde se produce la separación o divorcio de un matrimonio, es posible que se lleve a cabo la pérdida de la custodia de un hijo. Esta es una de las condenas más duras que puede recibir una persona, ya que la medida que se adopta tiene como finalidad la de proporcionarle el mejor beneficio al menor y que se lleve a cabo un respeto ante la doctrina establecida por parte de los progenitores. Al fin y al cabo, se recurre a este proceso como ejercicio legal para que no existan discordias u otros enfrentamientos que puedan dañar colateralmente al hijo de la pareja.

La custodia puede ser individual o compartida. No obstante, cuando se ha realizado la acreditación por parte del juez, pero no se lleva a cabo una custodia adecuada por parte de uno de los miembros de la pareja tras haberse divorciado, es posible que se tome de nuevo otra medida que no sea perjudicial para el menor y se cambie la custodia. Este hecho puede darse siempre y cuando se demuestre la falta de compromiso por la gestión y control sobre el estado de bienestar que requiere el hijo.

A la hora de conocer con más detalle cuáles son los motivos para perder la custodia de un hijo, es preciso resolver una serie de incógnitas que reflejan una explicación a este procedimiento judicial.

¿Es lo mismo patria potestad y custodia? 

Los matrimonios que ponen fin a la relación sentimental y llevan a cabo el divorico por mutuo acuerdo, implica una separación de bienes. A su vez, se determina quién va a recibir la custodia del hijo. Obviamente, esto puede llevar a ciertos requerimientos por ambas partes, por lo que se hace necesaria la figura de un juez que analice y tome la decisión para saber quién obtiene la custodia. 

Una de las confusiones que se suelen tener es la diferencia que hay entre patria potestad y custodia. Para resolver cada uno de los conceptos, se debe definir cuáles son los principios que rigen ambas doctrinas para alcanzar, así, el verdadero significado que pueda evitar posibles confusiones al respecto.

La patria potestad sería el derecho y deber de los progenitores para tomar decisiones conjuntas en torno a aquellos aspectos que conciernen a la vida del menor. Entre ambos se produce un diálogo y comunicación para determinar aquello que resulte más beneficioso para este. Normalmente, es compartida, salvo algunas excepciones. 

Para aclarar estas ideas, hay que tener en cuenta el convenio regulador y tener en cuenta algunos ejemplos como son los siguientes: elección del centro educativo, el tipo de tratamiento médico, lugar de residencia, actividades que debe realizar, el seguro que pueda tener, las vacaciones, etc.

Cabe la posibilidad de que la patria potestad sea privada de la madre o el padre. Todo va a depender de los comportamientos de ambos o de los planteamientos que realicen en torno a la toma de decisiones. Por eso, un juez puede llegar a quitar esa potestad en el caso de que considere que alguno de los dos no ejerce correctamente las funciones que deben acometer en la patria potestad. 

Cuando no se consigue un acuerdo entre ambos, entonces se puede llegar al ámbito judicial para que el juez sea el que determine quién de los dos debe tomar las decisiones sobre el menor. Esto es algo bastante común cuando se produce un divorcio con hijos.

En cuanto a la custodia, la diferencia respecto a la patria potestad se encuentra en que, básicamente, uno de los dos miembros del matrimonio que se ha separado va a realizar el cuidado y gestión de todos los bienes que necesita el menor. Esto hace referencia, precisamente, a aspectos relativos al día a día, como puede ser la alimentación y otros aspectos de convivencia tanto domiciliaria como social. Sin embargo, para la toma de decisiones trascendentales, es necesario que sean los dos quienes ejerzan esa patria potestad.

¿Se puede perder la custodia de un hijo? 

La custodia de un hijo sí se puede perder siempre y cuando no se proporcione la seguridad, bienestar y protección que necesita el menor. En el caso de que la guarda o custodia no se realice correctamente y se perciban ciertas acciones que perjudiquen la vida del menor, entonces el juez puede determinar que la custodia debe pasar al otro progenitor, es decir, se le priva de la posibilidad de tener bajo control al hijo por el hecho de no ejercer con correspondencia aquellas medidas que deben tomar para proporcionarle lo mejor al menor.

En la sentencia de divorcio se puede especificar también que, por cuestiones económicas o por no tener un espacio domiciliario apropiado para el menor, puede haber una repercusión como para quitar la custodia. Esto se debe, fundamentalmente, a que no va a recibir los cuidados necesarios como para obtener el bienestar apropiado, de ahí que la custodia pase al otro progenitor. Incluso, si ninguno de los dos puede hacerse cargo correctamente, el menor pasaría a ser tutelado por los servicios sociales. 

En todo momento se debe velar por la salud física y psicológica del menor. El juez va a tener en cuenta las circunstancias de los progenitores; por esta razón, tiene la capacidad de escoger a aquél que mejores condiciones ofrece para otorgarle así la susodicha custodia, pero si considera que no puede hacerse cargo de manera coherente y adecuada, entonces se procede a la modificación de las medidas y el cambio de la misma. Esto suele ser habitual cuando no se realizan correctamente las labores de cuidado o se demuestran ciertas acciones que ejemplifican la ausencia de una protección sobre el menor.

De todas formas, en un divorcio sin hijos es importante que la figura del juez ayude en la separación de los bienes, pero cuando hay hijos de por medio, entonces hay un valor humano que debe ser protegido y custodiado de manera coherente como para que pueda tener el bienestar necesario y evitar, así, los posibles conflictos que se puedan dar tras un divorcio express o si es de larga duración.

¿Cuáles son los motivos para perder la custodia de un menor?

La estabilidad del menor es prioritaria, desde el punto de vista de la salud personal como también intelectual. Cuando se tiene un estilo de vida desorganizado o que pueda ser un mal ejemplo, entonces puede ser un motivo más que suficiente como para quitar la custodia. Lo mismo se puede decir cuando no se le proporcionan las necesidades vitales que requiera, al igual que si no se hace una correcta gestión de esos bienes necesarios, como la educación o la alimentación. Lo mismo se puede decir en el caso de que haya comportamientos peligrosos o acceso a productos estupefacientes, como es el caso de las drogas.

Por otro lado, también puede afectar al menor el continuo cambio de vivienda o si puede afectar notoriamente algún tipo de alteración en su vida diaria por cuestiones ajenas a él. Por ejemplo, un mayor tiempo de duración en el desplazamiento al centro educativo, cambios de ciudad, modificaciones de horarios, etc. En otras palabras, un cambio rotundo en el estilo de vida del menor puede ser un motivo más que suficiente para que se quite la custodia.

Uno de los problemas que se suelen dar cuando se producen divorcios es la manipulación por parte de uno de los progenitores. Si se detecta que aquel que tiene la custodia ejerce esa manipulación, entonces se considera una persona no apta para custodiar al joven. Esa influencia negativa puede afectar a nivel psicológico y cognitivo, algo que se debe de erradicar de inmediato. Del mismo modo que si se comprueban acciones violentas o actitudes nocivas que puedan afectar directamente.

En este sentido, si uno de los progenitores manifiesta algún tipo de adicción que pueda afectar al menor o que suponga un conflicto en el ámbito domiciliario, es motivo también para la pérdida de la custodia. A su vez, si se produce el ingreso en un centro penitenciario, también se procede a la misma, ya que no se considera una acción que sirva de ejemplo para el menor. Por esta razón, es preciso mantener siempre una buena actitud para garantizar una calidad de vida adecuada a las circunstancias. El juez va a tener en cuenta cualquier cuestión negativa que afecte directamente al estilo de vida del hijo para que este tenga siempre una buena calidad de vida.

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En todo momento se presta un control y atención sobre los procesos judiciales y, por supuesto, se trabaja por la obtención de la custodia de los hijos en el caso de que se produzca una separación donde haya menores de por medio.

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